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Asaja Castilla y León – BALANCE DE LA AGRICULTURA EN EL AÑO 2017 -

HISTORICO COSECHAS ASAJA CYL

Buenas,

Os dejamos el Balance realizado por Asaja Castilla y León sobre el balance de la agricultura en 2017

Cereales de invierno

La climatología fue adversa para la campaña de cereales de invierno, marcada por la extrema sequía, las heladas tardías, el granizo y las altas temperaturas. La falta de precipitaciones se prolongó desde la primavera de 2016, influyendo en la siembra otoñal y en el posterior desarrollo del cultivo que, además, se agravó en el mes de abril por periodos de altas temperaturas y las heladas de finales de mes. Las lluvias de mayo fueron escasas y llegaron tarde, en algunas zonas acompañadas de pedrisco, con lo que el llenado del grano no se realizó en buenas condiciones, consumando una merma excepcional de los rendimientos.

La superficie total de cereales de invierno cultivada fue de 1.829.710 hectáreas, un 4,2 por ciento inferior a las 1.909.447 del año 2016. Por cultivos, se sembraron 850.898 hectáreas de trigo blando, 8.070 de trigo duro, 780.873de cebada, 94.346de avena, 70.178de centeno y 25.345de triticale. Destaca el incremento en la superficie de trigo duro, un 81%, que prácticamente duplica la superficie del año pasado, aunque este cultivo no es significativo a nivel global en Castilla y León. También ha aumentado la siembra de avena (8%), mientras que ha disminuido la superficie sembrada del resto de cultivos, sobre todo centeno (-31%) y triticale (-14%), si bien lo más destacable cuantitativamente sería el descenso del 5 por ciento del trigo blando y la ligera caída del 1 por ciento de cebada.

La producción, según datos oficiales de la Junta de Castilla y León, ascendió a 2.705.107 toneladas, representando un 66 por ciento menos que en la campaña anterior y un 58 por ciento por debajo de la media de los últimos diez años. Por cultivos, 1.486.006 toneladas fueron de trigo blando, 19.140 de trigo duro, 973.230 de cebada, 118.381 de avena, 75.288 de centeno y 33.062 de triticale.

Teniendo en cuenta quepartíamos de precios mínimos históricamente, a lo largo de 2017, el precio medio ponderado de los cereales en las lonjas de Castilla y León ha estado marcado por las subidas desde mediados de abril, cuando se empezaron a apreciar los efectos de la sequía sobre la cosecha. El trigo comenzó el año con los precios mínimos, 151 euros por tonelada, presentando una evolución alcista de abril a julio, con ligeras bajadas en agosto, para retomar las subidas desde entonces y alcanzar el precio máximo a finales de noviembre, 183 euros por tonelada.La cebada ha tenido una evolución similar al trigo, comenzando el año con 140 euros por tonelada, para alcanzar el máximo a finales de noviembre, 179 euros por tonelada.La avena inició el año con 136 euros por tonelada, presentando una marcha un poco diferente al resto de los cereales desde mediados de julio, con una evolución prácticamente plana, cotizándose actualmente a 156 euros por tonelada. El centeno ha tenido una progresión desde los 132 euros por tonelada de enero hasta los 167 de estos días de diciembre.

Maíz                                                                     

 En esta campaña se han sembrado en nuestra Comunidad Autónoma 88.230 hectáreas de maíz, una superficie un 13,6 por ciento inferior a las 102.062 del año anterior, debido fundamentalmente a que los agricultores han optado por sustituir este cultivo por otros, como el girasol, debido a la sequía y a las escasas perspectivas de riego en algunas zonas. Esta campaña se puede definir por la irregularidad dependiendo de las zonas, ya que en aquellas parcelas en las que se ha podido regar sin limitaciones la cosecha será normal, pero allí donde ha habido restricciones se espera una caída de entre un 20 y un 30 por ciento, por lo que la estimación regional apunta a una cifra de 886.075 toneladas, que supone una merma del 18 por cientoen relación a las 1.081.935 toneladas del año pasado.

El maíz empezó el año con precios un 3 por ciento superiores a los de 2016, presentando una tendencia plana hasta marzo, en torno a los 173 euros por tonelada, donde se produjo una bajada brusca hasta los 165 para, inmediatamente, volver a tomar la senda alcista y llegar a los máximos del año en julio, con 178 euros por tonelada. Desde entonces no ha dejado de bajar hasta que parece que se ha estabilizado en 165 euros por tonelada desde octubre,estando actualmente un 4 por ciento por debajo de los precios del año pasado por estas fechas.

Remolacha

Hecho relevante este año para este sector es la desaparición el 1 de octubre del sistema de cuotas de remolacha que ha regulado la producción de azúcar desde que España entrara en Europa. ASAJA ha pedido a las administraciones que “estén vigilantes y tutelen la evolución del sector remolachero” en este nuevo marco, si bien el sector tiene un Acuerdo Marco Interprofesional vigente hasta 2020 que regula la contratación, producción y precios hasta ese momento en nuestro país.

Este nuevo marco traerá cambios importantes que pueden convertirse en una oportunidad, ya que si el cultivo es rentable la producción podría aumentar no sólo hasta los 1,3 millones de toneladas de azúcar de consumo nacional que ahora no se producen, sino incluso para la exportación. Pero también en un riesgo, ya que la influencia del inestable contexto mundial del azúcar podría repercutir directamente a los cultivadores a partir de la finalización del actual AMI.

ASAJA confía en la sostenibilidad del sector remolachero que pasa por tener un precio justo que haga rentable la actividad y unos costes moderados y asumibles para las explotaciones, y en estos momentos también por contar con una política de ayudas acopladas que lleguen a tiempo.

Sobre producción, la campaña 16/17 se hizo de un tirón en todas las azucareras de la región, excepto La Bañeza que recibió la remolacha, de manera programada, en dos fases, un mes al final de 2016 y otro mes en marzo-abril, atendiendo así los dos tipos de producciones que había en el campo por el distanciamiento y dificultades en el momento de la siembras.Finalmente la campaña se saldó con 2,33Mt de remolacha del 17,5º de riqueza y un 11,06% de descuento en las 25.645 has de cultivo de toda la Zona Norte, 22.500 en Castilla y León. Por tanto, 2,60 Mt de remolacha tipo y 101 t tipo/ha de media, un 7% menos que la campaña anterior debido a las dificultades por las que atravesó la remolacha a lo largo de todo el ciclo de cultivo.

La actual campaña 17/18 se ha desarrollado con normalidad en gran parte de la comunidad, pero con serias dificultades por la sequía y las restricciones de agua en otras. Se sembró en buenas condiciones y en buen momento, recuperando gran parte de la superficie perdida la campaña anterior, alcanzándose de nuevo las 29.100 has de hace 2 años, 25.800 has en Castilla y León. La falta de garantía de caudal suficiente para el riego a lo largo de toda la campaña en algún sistema hizo que algunos agricultores no sembraran remolacha; posteriormente, las restricciones de riego y el final de la campaña antes de lo previsto acordado desde la CHD provocaron que más de 2.000 has no contaran con agua para finalizar el cultivo, con la consiguiente merma productiva.

La campaña de recogida dio comienzo esta vez en las 4 molturadas a lo largo del mes de octubre. Por ahora, la calidad de la remolacha está siendo buena, más de 3 décimas de grado por encima de la pasada campaña y 1,5% menos de descuento. Las producciones también están siendo altas en las parcelas con cultivo sin dificultades, si bien quedan por recoger gran parte de la remolacha que no pudo concluir su ciclo por falta de agua, lo que bajará seriamente la media productiva de la zona. Se está realizando un seguimiento especial de estas zonas para valorar la posibilidad de arrancarlas más tarde si el cultivo evoluciona favorablemente y se recupera.

En este año la interprofesional ha mantenido una intensa actividad con los grupos parlamentarios para impedir la puesta en marcha del impuesto a las bebidas azucaradas que el Ministerio de Hacienda tenía previsto implantar este año, y reclamando la retirada del aprobado en Cataluña.

AIMCRA sigue trabajando en la mejora productiva del cultivo y en la reducción de costes mantenido una intensa actividad divulgativa y formativa, fundamentalmente para la optimización de los imputs y la mejora de eficiencia energética.

Patatas

La superficie sembrada en Castilla y León alcanzó las 20.450 hectáreas, cifra ligeramente superior a las19.879 hectáreas del año pasado. Los rendimientos estimados, según las últimas estadísticas oficiales, son de 40 toneladas por hectárea, inferiores al 2016 que alcanzaron las 43 toneladas por hectárea,lo que ha supuesto un descensode la producción total del 4,3 por ciento respecto a la campaña anterior, recogiéndose un total 817.519 toneladas.

Los precios del mercado de la patata comenzaron el año por encima de los de 2016, cotizándose a 25 céntimos de euro por kilo, incrementándose hasta los máximos del año a finales de abril,  y presentando un descenso continuado desde entonces, para situarse muy por debajo de los del año pasado, hasta los 8 céntimos de euro por kilo que se mantienen actualmente. Cuando se inició la recolección en Castilla y León y empezaron a cotizar las patatas en las lonjas el precio ya estaba lejos de los máximos del año, pagándose entre mínimos de 9 y máximos de 13 céntimos por kilo.

Este año se ha continuado con la labor de poner en marcha la Interprofesional de la patata en Castilla y León (OIPACYL), para intentar autorregular la oferta y demanda de un sector que históricamente presenta vaivenes de precios y campañas de ruina.

Para hacerlo es necesario que los promotores -organizaciones agrarias, cooperativas e industriales envasadores en origen- acrediten el apoyo de al menos un 51% del sector productor, es decir, algo más de 10.000 hectáreas.

A finales de 2016 se había recabado entre todos el apoyo de unas 5.000 hectáreas. ASAJA realizó una campaña específica y entregó a mediados de mayo la representación de otras 1.200 hectáreas de patata, cumpliendo sobradamente con la superficie que debería aportar cada parte para lograr llegar al objetivo. Sin embargo, hay que lamentar que aún no haya un respaldo suficiente para que se reconozca la Interprofesional de la patata de Castilla y León, perdiendo la oportunidad de organizarse el sector productor y defenderse en un mercado cada vez más globalizado y complejo.

Leguminosas grano

La superficie total de leguminosas grano cultivada fue de164.238 hectáreas, un 46 por ciento superior a las112.421 del año 2016. Por cultivos, se sembraron 75.101 hectáreas de veza, 52.532 de guisantes, 11.301 de yeros, 9.766 de lentejas, 8.765 de garbanzos, 5.451 de judías secas, 785 de habas secas y 537 de altramuz dulce, destacando los incrementos de la veza (74 por ciento), lentejas (60 por ciento), garbanzos (43 por ciento), guisantes (33 por ciento) y judías secas (21 por ciento). Por otro lado ha habido un descenso importante (35 por ciento) de la superficie de habas, si bien es un cultivo poco significativo.

La sequía también pasó una importante factura a estos cultivos y, a pesar del incremento de superficie, la producción total descendió a 77.288 toneladas, representado casi un 60 por ciento menos que en la campaña anterior, por la bajada de los rendimientos de todos los cultivos con la excepción de las judías secas. El rendimiento medio para el total de cultivos ha pasado de los 1.697 kilos por hectárea del año 2016 a los 471 kilos por hectárea del actual. Por cultivos, 24.737 toneladas fueron de guisantes, 24.689 de veza, 12.722 de judías secas, 6.551 de yeros, 4.517 de garbanzos, 2.290 de lentejas, 1.529 de habas secas y253 de altramuz dulce.

El precio de la veza comenzó el año en mínimos, pagándose a 22,2 euros por 100 kilos, presentando una tendencia al alza hasta agosto, que llegó a pagarse a 37,9, y cambiar el signo desde ese momento, para alcanzar una cotización actual de 33,2 euros por 100 kilos.

Girasol

La superficie sembrada de girasol ha sido un 7,1 por ciento superior a la campaña precedente, ocupando  266.107 hectáreas frente a las 248.524 del año pasado, desplazándose parte del cultivo de secano a regadío lo que ha provocado un ligero incremento de los rendimientos y aumento de la producción, que ha alcanzado las 280.020 toneladas de pipas, que es un 9,8 por ciento superior a las 255.053 del año 2016. Esta campaña los precios han estado un poco por debajo del año 2016, pagándose a 305-345 euros por tonelada, frente a los 330-360 de la pasada campaña.

Forrajes

Los cultivos forrajeros de Castilla y León han sufrido un retroceso del 7,4 por ciento en cuanto superficie cultivada respecto a 2016, siendo más acusado en los cultivos de maíz y veza, que han tenido una merma del 16 y del 13 por ciento respectivamente. Además, debido a la sequía la producción ha sufrido una caída global del 60 por ciento, que por cultivos es del 83 por ciento en veza, del 58 por ciento en alfalfa y del 24 por ciento en maíz.

El cultivo de alfalfa ocupó una superficie de99.273 hectáreas y dio una producción de 1.281.404 toneladas, destinándose principalmente a heno y deshidratado por partes iguales y en menor medida para consumo en verde y ensilado. La superficie sembrada de veza forrajera fue de 71.935 hectáreas dando una producción de 217.486 toneladas que se dedican en su mayor parte a heno, con un menor porcentaje para deshidratado, consumo en verde y ensilado.De maíz forrajero se cultivaron 8.339 hectáreas de las que se obtuvo una producción de 447.250 toneladas que se dedican casi en su totalidad para ensilado, con una pequeña parte que se utiliza para consumo en verde.

El precio de la alfalfa comenzó el año con el mínimo, 137 euros por tonelada, presentando una ligera tendencia alcista hasta mayo, cuando se produjo un incremento brusco de las cotizaciones hasta llegar a 182 euros por tonelada. Desde entonces ha tenido una evolución bastante estable con ligera tendencia a la baja, recuperándose algo en las últimas semanas de noviembre, cotizando actualmente a 177 euros por tonelada.

El precio de la veza forrajera ha evolucionado al alza durante todo el año 2017, comenzando con unas cotizaciones de 144 euros por tonelada y alcanzando en octubre los máximos del año, 191 euros por tonelada.

Vitivinícola

Este año tenemos trece denominaciones de origen protegida en Castilla y León, ya que se ha reconocido la D.O.P. Vino de calidad de Cebreros. La vendimia en estas zonas ha sido muy escasa con 174 millones de kilos de uva, lo que supone una cifra un 41 por ciento inferior a la vendimia de 2016. Por denominaciones, destacar los descensos de producción, respecto a lo recogido el año pasado, que se han dado en Ribera del Duero (-59 por ciento), Tierra de León (-69 por ciento), Arlanza (-63 por ciento), y Tierra del Vino de Zamora (-56 por ciento), que han supuesto una cosecha de 55, 1,3, 0,5 y 0,5 millones de kilos de uva, respectivamente. En el resto de denominaciones también se han producido descensos importantes en la cifra de vendimia a excepción de la Sierra de Salamanca, obteniéndose en Rueda 83,4 millones de kilos de uva (-23 por ciento), en Toro 15,8 (-32 por ciento), en El Bierzo 9,1 (-32 por ciento), en Cigales 5,8 (-32 por ciento), en Arribes 0,7 (-22 por ciento), en Valles de Benavente 0,7 (-38 por ciento), en la recién estrenada Cebreros 0,6, en Sierra de Salamanca 0,4 (+8 por ciento) y en Valtiendas 0,2 millones de kilos de uva (-44 por ciento).

La vendimia de 2017 ha venido adelantada unos 15-20 días como consecuencia de la climatología extrema que ha acompañado durante una buena parte del ciclo, influida sobre todo por la ausencia de precipitaciones y un verano muy caluroso, que junto con las heladas que se produjeron a finales de abril han producido una merma histórica de la cantidad de uva recogida, si bien ha favorecido la calidad de la misma, por la ausencia de enfermedades.

El precio de la uva varía mucho de unas denominaciones a otras y según variedades y sistema de conducción, aunque como norma general, debido a la escasez de producto y a la excelente calidad de la uva, ha supuesto una subida de lo que se ha pagado a los viticultores.

Este año, en virtud de la normativa de autorizaciones de plantaciones de viñedo, el Ministerio fijó a nivel nacional en el 0,52 por ciento el porcentaje, de la superficie plantada de viñedo a 31 de julio de 2016, que se podrá conceder para autorizaciones de nuevas plantaciones en 2017, lo que equivale a 4.989 hectáreas. Los Consejos Reguladores de Ribera del Duero y Rueda presentaron una recomendación para que las autorizaciones de nueva plantación en su zona geográfica fueran como máximo de 500 y 68 hectáreas, respectivamente, que se han estimado. En el procedimiento para el reparto de estas nuevas autorizaciones de plantación se solicitaron en España 20.036 hectáreas admisibles, de las cuales 2.986 correspondían a Castilla y León. Finalmente, a nuestra región se concedieron 624 hectáreas repartidas entre 486 solicitantes, de las cuales 415 hectáreas fueron destinadas a los jóvenes nuevos viticultores y 209 a viticultores que no tienen viñedo abandonado ni ilegal.

En Castilla y León, a 31 de julio de 2017, había un total de 77.963 hectáreas de viñedo plantadas, 1.843 hectáreas de autorizaciones concedidas que no se han ejercido y 734 hectáreas de derechos de plantación que no se habían convertido en autorizaciones, ascendiendo el potencial de producción vitícola a 80.539 hectáreas.

A mediados de año se modificó la normativa sobre el sistema de autorizaciones para nuevas plantaciones de viñedo, con la inclusión de dos nuevos criterios de admisibilidad y un nuevo criterio de prioridad para el acceso a las autorizaciones, que serán aplicables a la convocatoria de 2018. También se adelanta el calendario de las autorizaciones de nuevas plantaciones para permitir una mejor planificación del sector.

En 2017 no hemos tenido convocatoria de ayudas a los planes de reestructuración y reconversión de viñedos. ASAJA ha solicitado la convocatoria anual como tradicionalmente se hacía pero la Administración regional alega no disponer de fondos al haber convocado en el ejercicio anterior para dos campañas, denunciando nuestra organización que muchos viticultores habrían quedado fuera por no tener prevista la reestructuración dos años antes de la ejecución y no poder haber solicitado las ayudas

Sanidad Vegetal

Tras meses de denuncias de ASAJA, a finales de 2016 la Junta de Castilla y León declaraba oficialmente la plaga de topillos en varias comarcas de Castilla y León y aprobaba medidas fitosanitarias para reducir su presencia, destacando por novedosa la limpieza de la cubierta vegetal mediante la quema de las vías de dispersión adyacentes a las parcelas que puedan constituir una fuente de colonización y también la aplicación localizada y selectiva con producto rodenticida formulado con bromadiolona en determinadas zonas. Posteriormente se tuvo que ampliar a once nuevas comarcas la utilización de rodenticida ampliando también el periodo de uso hasta finales del mes de abril, debido al incremento poblacional de la plaga a principios de año. Las medidas aprobadas hubieran tenido un mayor efecto como preventivas si se hubieran autorizado meses atrás sobre las cunetas, linderas y ribazos como demandó ASAJA, ya que estos roedores que asolan parcelas agrícolas tienen estos espacios como verdaderos reservorios y hubiera sido mucho más eficaz.

Por otra parte, este año seguían apareciendo estudios científicos que respaldaban la vinculación, ya denunciada por ASAJA hace mucho tiempo, entre tularemia y topillos.

 Tenéis el informe completo en http://www.asajacyl.com

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