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Los tiburones son bastante más vulnerables a la
presión pesquera de lo que piensa mucha gente”,
apunta Rebecca Greenberg, científica marina de Oceana, que
presenta hoy los hallazgos del informe en una conferencia en el Palma
Aquarium (Mallorca). “Si queremos asegurar el futuro de
tiburones, océanos saludables, pesquerías y
bienestar de los pescadores, tenemos que dar a los tiburones los mismos
derechos que otras especies de pescado comercializadas. Eso significa
medidas de gestión desde ya”.
Las regulaciones para las pesquerías de tiburón
en la UE solo han comenzado a despuntar en los últimos
años, tras la largamente esperada publicación del
Plan de Acción de los Tiburones. Estas regulaciones son
escasas, pero importantes, e incluyen el cierre de las
pesquerías comunitarias del cailón y la mielga,
dos especies en peligro. España ha adoptado
también pasos para regular su propia flota pesquera de
tiburón al prohibir las capturas de dos especies
vulnerables, el zorro y el martillo. Sin embargo, esta
legislación tiene que implantarse todavía en el
resto de la UE.
En el pasado, los tiburones se consideraban capturas no deseadas, pero
han pasado a ser captura objetivo a menudo dado que el mercado de
aletas y otros derivados, como el aceite de hígado, crece a
niveles exponenciales. Sin embargo, los tiburones se caracterizan en
general por su lento crecimiento, tardía madurez y escasa
descendencia. Ello significa que a veces es difícil que sus
poblaciones se recuperen al mismo ritmo que son explotadas.
Las pesquerías de tiburón se desarrollan en aguas
de la UE, así como en las del Atlántico,
Índico y Pacífico y terceros países,
pero las capturas no están reguladas
prácticamente en ningún lado o se
gestionan deficientemente. En 2008, la UE capturó
más de 130.000 toneladas de tiburones, según la
FAO. “Visto que los tiburones son tan valiosos y deseados por
todos y capturados sin límites, estamos en vías
de competir por capturar el último ejemplar”,
advierte Greenberg.
De hecho, las poblaciones de tiburones han sido reducidas en ciertas
zonas a niveles tales que han perdido su función
ecológica. Por ejemplo, los tiburones oceánicos
de puntas blancas han experimentado un declive en el Golfo de
México del 99% desde los años 50 y los tiburones
martillo han disminuido un 99% en zonas del Mediterráneo.
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