La Eurocámara ha dado el visto bueno a una propuesta,
consensuada con el
Consejo de ministros de la UE
(Unión Europea), que tiene como fin actualizar las reglas y
adaptarlas a las exigencias de los clientes, porque por ejemplo los
dueños de mascotas necesitan menos datos que los ganaderos
sobre la composición de los piensos.
En esta norma, el PE tiene poder de decisión y tras su voto,
en primera lectura, deberá ser ratificada por los ministros
de la UE para que pueda entrar en vigor, posiblemente en 2010. Se trata
de una reglamentación que propuso la
Comisión
Europea (CE) para igualar las exigencias en el etiquetado de
los piensos para animales a las requeridas en el caso de los alimentos
para humanos, de forma que los ingredientes se mencionen en orden
decreciente según su proporción.
La regulación da la posibilidad al comprador de obtener
precisiones cuantitativas por parte de los fabricantes, en una
horquilla del 15% sobre las cantidades exactas y siempre que esas
peticiones no pongan en riesgo los derechos a la propiedad intelectual
de los productores. Asimismo, la Eurocámara ha insistido en
que los fabricantes notifiquen de inmediato el uso de nuevos
ingredientes no incluidos en el catálogo comunitario.
La normativa incluirá una lista de materias primas
prohibidas como ingredientes para alimentos animales, entre las que
figuran desechos domésticos, aguas reutilizadas y embalajes.
Durante la tramitación del texto aprobado, la
Eurocámara y el Consejo de ministros discreparon en este
punto, pues al principio la comisión de Agricultura del PE
se opuso a que los fabricantes se negaran a dar ciertas informaciones.
Por el contrario, el Consejo, que representa los Gobiernos de los
países, insistió en que los productores
mantuvieran ese derecho.
Por otro lado, la normativa establece que las autoridades nacionales
puedan dar datos suplementarios a los del fabricante, subordinados a
una cláusula de confidencialidad, pero con la
condición de que la información se ofrezca en
casos de urgencia por motivos sanitarios o medioambientales.
Además, el PE ha aprobado reglas sobre el etiquetado de
aditivos menos restrictivas que las que había propuesto
inicialmente Bruselas.