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Esta bajada, tal como ha explicado el presidente de ASAJA de Castilla y
León, Donaciano Dujo, obedece a un retroceso de casi 200.000
hectáreas en las siembras, pero sobre todo a unos
rendimientos irregulares, en una cosecha marcada por las
irregularidades climáticas y abundancia de lluvias.
Así, mientras el rendimiento medio de la última
década por hectárea de cereal ha sido 2.883
kilos, en este 2010 se ha visto reducido a unos 2.674 kilos/ha.
Según las estimaciones de los Servicios Técnicos
de ASAJA, que han elaborado un completo muestreo por las nueve
provincias de la región, el saldo del valor real de la
cosecha cerealista sería negativo, puesto que los gastos por
hectárea han superado las previsiones de venta del grano.
“Para una explotación de secano típica
las pérdidas previstas tras restar los gastos de los
ingresos sumarían cerca de 4.000 euros. Multiplicando el
global de hectáreas de Castilla y León,
estaríamos hablando de un total de 50 millones de euros los
perdidos por los agricultores de la Comunidad Autónoma, que
ven como campaña a campaña están
produciendo a pérdidas”, denunció
Donaciano Dujo.
La caída de los precios del cereal queda claramente
demostrada al comparar que, mientras en 1986, año en el que
España se integró en la Unión Europea,
la cebada valía 23 pesetas y el trigo 30, hoy se paga la
cebada a 19 y el trigo a 22 pesetas. Sin embargo, el kilo de pan se
pagaba en 1986 a 105 pesetas, mientras que hoy cuesta 382 pesetas, y el
gasóleo, por poner un único ejemplo de insumo, en
1986 costaba 46 pesetas y hoy está a 114 pesetas.
“Es decir, que lo que vendemos está más
barato que hace 25 años, mientras que lo que necesitamos
para producir o lo que pagamos como consumidores ha triplicado o
cuadriplicado su precio”, apuntó.
El líder de ASAJA recalcó que estas
pérdidas no se ven compensadas por las ayudas PAC,
“que no sólo no han subido desde que entramos en
la UE, sino que además han quedado reducidas vía
modulación. Sumando las pérdidas que soportamos
al vender por debajo de costes, más el recorte de las
ayudas, se comprueba que hoy estamos percibiendo un 24 por ciento menos
de lo que recibíamos en 1992, cuando comenzaron los pagos
compensatorios”, indicó.
Donaciano Dujo advirtió sobre las consecuencias de este
estado de ruina que soporta el sector primario, “cuya
evolución es fundamental para el PIB regional y en general,
para la economía de nuestra Comunidad Autónoma,
ya que alrededor de la agricultura y la ganadería hay una
red de empresas y servicios que suman un 25 por ciento del empleo de
esta tierra”. Así, pidió tanto al
presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, como al de la Junta, Juan Vicente Herrera, que
confíen en el campo y peleen por su futuro. “No
necesitamos que se saquen de la chistera soluciones mágicas
para frenar el despoblamiento. Si los jóvenes no se quedan
es porque la agricultura y la ganadería no dan dinero. Y
para cambiarlo se necesitan dos cosas: precios dignos para nuestros
productos y costes asequibles, aspectos en los que los responsables
políticos pueden y deben trabajar”.
Por último, el presidente de ASAJA recomendó a
los agricultores de la región cautela a la hora de cerrar
operaciones de venta, “porque las tendencias en los mercados
europeos y mundiales parecen apuntar que los precios han tocado fondo,
y lógicamente tendrían que ir subiendo”.
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